Construye una serie de doce sonidos
Para dar estructura al "vagabundeo libre" atonal, Schönberg inventó en 1921 el dodecafonismo. Se basa en usar los doce sonidos de la escala cromática reordenados a gusto del compositor para crear una serie única. La regla de oro: no se repite ningún sonido hasta que han sonado los doce. Haz clic en las notas para armar tu serie, o genera una al azar.
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Una melodía hecha de fragmentos
La regla de oro
Ningún sonido puede repetirse hasta que los doce hayan sonado. Esto impide que emerja una tónica: ninguna nota se vuelve más importante que otra, garantizando la igualdad cromática.
Ningún sonido puede repetirse hasta que los doce hayan sonado. Esto impide que emerja una tónica: ninguna nota se vuelve más importante que otra, garantizando la igualdad cromática.
Melodía repartida
A diferencia de las melodías tonales, las dodecafónicas se forman por pequeños fragmentos encadenados, a menudo repartidos entre varios instrumentos. El oyente debe conectar mentalmente esos fragmentos.
A diferencia de las melodías tonales, las dodecafónicas se forman por pequeños fragmentos encadenados, a menudo repartidos entre varios instrumentos. El oyente debe conectar mentalmente esos fragmentos.